Entiende cómo utilizar lentes gran angulares en fotografía inmobiliaria y por qué no deberías abusar de estos objetivos.
Seguramente te habrán dicho que, para trabajar en fotografía inmobiliaria, es necesario contar con una lente gran angular. Y eso es totalmente cierto. Un objetivo 14-24, por ejemplo, te da mucha flexibilidad al momento de hacer una sesión en interiores, especialmente cuando el espacio es reducido.
También te habrán comentado que los gran angulares son perfectos para Real Estate porque permiten mostrar todo, todo y todo el espacio en una sola foto. Y esto último, sinceramente, no es tan buen consejo.
Índice de Contenidos
- ¿Qué es un gran angular?
- ¿Por qué se utiliza en fotografía de propiedades?
- Pros y Contras de las lentes gran angulares
- ¿Cómo utilizar los gran angulares en fotografía para Real Estate?
- Conclusión: ¡No te dejes llevar por el gran angular!

¿QUÉ ES UN GRAN ANGULAR?
Los objetivos que se definen como gran angulares son aquellos que ofrecen un ángulo de visión superior al del ojo humano, digamos entre 60 y 180 grados (incluso algo más en el caso de lentes Ojo de Pez extremas).
Según su distancia focal (Ver: ¿Qué es la distancia focal?), suelen dividirse en varias categorías. Simplificando, podemos decir que hay dos grupos principales de gran angulares:
- Gran Angulares estándar, con una focal de entre 28 y 35mm
- Súper Gran Angulares, con focales inferiores a los 28mm

¿POR QUÉ SE UTILIZAN EN FOTOGRAFÍA DE PROPIEDADES?
Básicamente, porque te permiten aumentar la profundidad de campo, capturar escenas más amplias que el campo de visión humano y hacerlo incluso estando muy cerca del sujeto. Esto te da más flexibilidad para colocar la cámara en espacios reducidos o cuando hay elementos que dificultan su posicionamiento.
Y la finalidad de un reportaje de fotografía inmobiliaria —y, en cierto modo, también en sesiones para viviendas de uso turístico— es, en su nivel más básico, exactamente eso: mostrar lo más posible, abarcar la mayor cantidad de espacio y elementos que haya en la propiedad.

PROS Y CONTRAS DE LAS LENTES GRAN ANGULARES
Las ventajas de estos objetivos son exactamente las que comentamos en el punto anterior: mayor profundidad de campo, un amplio ángulo de visión y flexibilidad a la hora de colocar tu cámara.
Pero lo que realmente hay que tener en cuenta, para hacer un buen balance y entender cómo utilizar los gran angulares en trabajos de fotografía Real Estate, son los contras. Principalmente:
A medida que las focales son más cortas, aparecen distorsiones que se vuelven cada vez más evidentes, tanto en la perspectiva general del espacio como en los elementos que están cerca de los bordes de la imagen.
Del mismo modo, las dimensiones del espacio fotografiado son cada vez menos fieles a la realidad: el espacio se percibe más grande de lo que realmente es.
Las focales cortas sí abarcan más espacio, pero eso no significa que muestren más. El uso de gran angulares muy extremos puede tener el efecto contrario al buscado. Cuanto más intentás abarcar, cuantos más elementos entran en una escena, menos logra realmente percibir el espectador. Como suele decirse: menos es más. Demasiados elementos solo generan un «ruido visual» que impide al espectador leer y entender correctamente la imagen.
También pueden aparecer viñeteados fuertes en las esquinas de la imagen, aunque hoy en día esto tiene fácil solución durante la fase de retoque.

¿CÓMO UTILIZAR LOS GRAN ANGULARES EN REAL ESTATE?
Podemos resumirlo todo con esta frase:
Utiliza la focal más larga que te permita la escena
Este concepto está en la base de una correcta utilización de los gran angulares, tanto si hablamos de fotografía inmobiliaria como de interiores o arquitectura.
Tu punto de partida debería ser una distancia focal de 24 mm, ya que te garantiza un ángulo de visión amplio sin casi ningún tipo de distorsión o alteración de perspectiva. Digamos que es un poco el punto dulce en fotografía inmobiliaria, al menos en lo que a distancia focal se refiere.
Busca una composición que te dé la posibilidad de mantener esta focal. No te agobies si no puedes incluir todos los elementos que quisieras en una sola imagen: recuerda que un reportaje se compone de varias fotos. Usa dos o más fotografías para describir un mismo espacio. Este enfoque es mucho más efectivo, estético, consistente y descriptivo que intentar abarcar todo en una sola imagen.
Incluso, si el espacio físico te lo permite, aléjate de la zona que quieres fotografiar y utiliza una focal más larga, en lugar de acercarte y optar por focales más cortas.
Y si de verdad no hay manera, puedes llegar sin muchos remordimientos hasta los 20 mm. De ahí para abajo, las distorsiones ya se hacen mucho más evidentes y estás falseando tanto las dimensiones como el espacio en sí. Si buscas imágenes inmobiliarias de calidad, simplemente, este tipo de fotos tan angulares no dan la talla.
Obviamente, hay espacios tan pequeños y de difícil acceso que te obligarán a usar focales inferiores a los 20 mm, como suele pasar en los baños. Y ya está, en la mayoría de esos casos no hay muchas alternativas.

¡NO TE DEJES LLEVAR POR EL GRAN ANGULAR!
En conclusión, el concepto clave es que no tienes que dejarte llevar por el gran angular.
Si bien es muy fácil “abrir” el objetivo y olvidarse del resto, no lo hagas por defecto. Este debería ser tu último recurso.
Trabaja tus composiciones para poder utilizar la focal más larga que te permita la escena, empezando con 24 mm.
Vas a obtener imágenes más sólidas y descriptivas. Los espacios se ajustarán mejor a la realidad, tanto en perspectiva como en dimensiones, y el resultado final será un reportaje de fotografía inmobiliaria de mayor calidad y eficacia.
En definitiva, la técnica tiene siempre que estar al servicio del objetivo último y la narrativa arquitectónica, también en proyectos de fotografía inmobiliaria. El reportaje que hice en Villa La Vista en Marbella (Málaga) es un ejemplo ideal para entender cómo hacer un buen uso del gran angular para que el espacio se vea entero, elegante y estético, sin perder contacto con la realidad.

